La voz del panadero

LA VOZ DEL PANADERO

 

Órgano de la Federación de Obreros Panaderos “ESTRELLA DEL PERÚ”

(ADHERIDA A LA F. O. R. P.)

 

AÑO I – Nº 8                                  LIMA, AGOSTO DE 1921                    Precio cinco centavos

 

 

 

REMEMBER

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Recordando el segundo año de la muerte del grande pensador y apóstol de las reivindicaciones sociales, Manuel Gonzáles Prada; la universidad popular y la Federación Obrera Regional Peruana efectuaron una romería a la tumba del que fue nuestro maestro, el 22 del presente mes.

 

Fue un sencillo homenaje: obreros y estudiantes depositaron flores y pronunciamientos elocuentes discursos recordando la labor de Prada y exponiendo a la vez sus ideales.

 

La federación de Obreros Panaderos no podía excluirse de ese homenaje, y por eso acudió a la romería, hablando en su representación el compañero M. Caracciolo Lévano, cuyo discurso publicamos a continuación:

 

No seré yo quien, en este justo pero triste acto de recordación, agregue una frase más de dolor, de reconocimiento y admiración, para quien en vida fue un incansable obrero, un valiente intelectual, demoledor de la vieja Sociedad y de todo los prejuicios; para quien con su verbo jupertiniano, fustigó y venció a los enemigos milenarios de las muchedumbres; y a quien, con sus doctrinas redentoras de Apóstol, forjó a la Humanidad sufriente el único y verdadero camino de su emancipación integral.

 

Fué la nueva Estrella del Oriente que guió, no a los reyes magos, si a los esclavos de esta Región, hacia los centros culturales, hacia las bibliotecas de los grandes y pequeños libros, donde naciera el verdadero Mesías: el Anarquismo.

 

Pero devoto de su proverbial modestia, enemigo de la notoriedad y exhibición pública, toda esa labor destructora de los males sociales y constructiva del bien de sus semejantes, hasta ayer, pasaron desapercibidas por nuestras abatidas multitudes.

 

Indudablemente que también contribuyó a esa desatendencia, la labor satánica de los políticos, de los clericales y gamonales, que se empeñaron y se empeñarán por siempre, en sostener a viva fuerza, la opresión, la explotación e ignorancia del salariado.

 

Por esto, después de tres años, que se apagó su voz atronadora y persuasiva, como las clarinanas de los dioses olímpicos, los obreros recién principian a reconocer la inconmensurable magnitud de su abnegada labor libertadora y fraterna.

 

Recién se dan cuenta de que su extinción es tan irreparable y profunda, como dolorosa y sensible lo fue, para la especie humana, la desaparición del Continente Atlántida en el Océano Pacífico.

 

Y es que, sus pequeños ero valiosos libros, seméjanse a aquellas bellas flores, cuyo perfume esquisito, no solo deleita y agrada, sino que también entusiasma, enardece y aviva los dormitados sentimientos.

 

La lectura de sus páginas vibrantes y amenas, cual cinta cinematográfica, movida por fuerzas invencibles, nos hacen ver la realidad de las cosas vividas; nos pinta de cuerpo entero, con todas llagas pútridas, a los sostenedores del actual Régimen Capitalístico, nos diseña magistralmente la Sociedad futura, igualitario y libre; y levanta en el opacado espíritu de nuestras masas, su ingénita solidaridad y energía.

 

La Federación de Obreros Panaderos “Estrella del Perú”, que fué favorecida con la amistad de tan eminente pensador, aprovecha esta oportunidad, para someter a la consideración de as instituciones aquí representadas, la necesidad de gestionar y procurar la publicación de sus obras inéditas, y las ya conocidas, como un positivo Bien para nuestras clases sociales, y como el mejor presente digno a las méritos de su memoria.

 

Hozana, hozana, para quien desinteresadamente consagró su intelecto, su virtud, sus ahorros, todo, todo, al servicio de la causa reguladora del aldeano y del obrero.

 

Ellos, generoso maestro, hornarán siempre la tumba que guarda tus venerados restos, con las flores de tu cariñosa predilección, cogidas, tal vez mañana, en los frondosos jardines de la Comunidad Emancipada, aquel bello ideal de tus dulces ensueños. Y millares de voces vendrán a este lúgubre recinto a perturbar tu eterno sueño, para decirte amigablemente: Inmaculado ciudadano; nuestra emancipación la debemos a la verdad, a la sinceridad de tu candente y rigoroso verbo.

 

 

Lima, 22 de julio de 1921.